Merzouga es una parada obligatoria para todo turista que visita Marruecos. Este pequeño pueblo es la puerta de entrada hacia las dunas de Erg Chebbi, una de las regiones más espectaculares del Desierto del Sahara. No hay mejor manera de disfrutar del encanto y exotismo de este país si no es recorriendo, ya sea en dromedario, en automóvil o a pie, estos increíbles lugares.

Merzouga: Un oasis en pleno Sahara

Merzouga se ubica al sudeste de Marruecos y es la última ciudad antes de adentrarse en el enorme desierto, donde las dunas pueden alcanzar 350 metros de altura y la temperatura bordea los 50 ºC. Ahí es donde se ultiman los detalles para que nuestra experiencia en el desierto se vuelva inolvidable.

En Merzouga están las puertas de acceso a un enorme paraíso compuesto por arena y más arena. Uno puedo recorrer las dunas de la manera que le sea más cómodo. Eso sí, las experiencia se vuelve más increíble si elige ir sobre un dromedario, es decir en un safari a camello.

Merzouga: Un oasis en pleno Sahara

Se debe pasar la noche en los pequeños oasis del desierto para descubrir lo mejor de Merzouga. La puesta del sol sobre las dunas es una de las experiencias más intensas que ofrece la naturaleza. Luego puede pasar la noche en medio del desierto, para despertar con los primeros rayos solares, otra experiencia de gran intensidad para sus sentidos. Estos recorridos por el desierto han convertido a Merzouga en una parada obligatoria en el itinerario de los turistas que visitan Marruecos.