Estados Unidos es un país enorme en importancia, en territorio y en historia. Uno de los símbolos más populares de lo que representa este país es la Estatua de la Libertad, un magnífico monumento que desde Nueva York irradia hacia el mundo la idea de la libertad como luz del mundo. Así pues, este monumento representa la victoria de la libertad frente a la opresión.

Estatua de la Libertad: El Simbolo de Nueva York

La estatua fue ubicada en la Isla de la Libertad, al sur de la isla de Manhattan. Fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, realizada el 4 de julio de 1776 y mediante la cual se independizó de Inglaterra. Otro motivo para regalar este monumento fue la estrecha amistad que une a estas naciones a lo largo de la historia.

El 28 de octubre de 1886, la Estatua de la Libertad fue inaugurada en presencia del presidente estadounidense de aquel entonces, Grover Cleveland. Cabe mencionar que el monumento es obra del escultor Frederic Auguste Bartholdi, el ingeniero Gustave Eiffel y el arquitecto Eugene Viollet, todos de nacionalidad francesa. Cada uno cumplió con su función, realizando la escultura, la estructura interna y la elección de diseño y colores, respectivamente.

Estatua de la Libertad: El Simbolo de Nueva York

El monumento recuerda una de las “siete maravillas del mundo”, el Coloso de Rodas, una gran estatua del dios griego Helios erigida en la isla de Rodas en el siglo III a.C., estatua de la cual solo existen restos de la base.

La Estatua de la Libertad trata de expresar un mensaje de esperanza frente a la tiranía, donde la libertad es capaz de iluminar el mundo a pesar del abuso que se pueda estar padeciendo bajo la dominación.

La Estatua de la Libertad fue declarada el 15 de octubre de 1965 como Monumento Nacional de los Estados Unidos y desde 1984 es considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.