Mitos Colombianos: Leyendas de Colombia

Los aspectos míticos, desde cualquier punto de vista de la cosmovisión, va tener como objetivo principal el dar respuestas a las interrogantes que surgen al preguntarse por el origen de la naturaleza. Colombia, país latinoamericano, no es la excepción y cuenta con un variopinto de bellos mitos que explican la génesis con sustentos e imágenes maravillosas. No olvidemos que el escritor más representativo de Colombia, Gabriel García Márquez, basó su novela Cien Años de Soledad en “lo real maravilloso”; es decir que lo mágico se entrelaza a lo sagrado evidenciándose en los personajes y el contexto de la novela.

Uno de los mitos más representativos de la cosmovisión colombiana es el Mito Kogui de la creación donde encontramos uno de los conceptos más importantes que tienen los indios Kogui (quienes habitan la Sierra Nevada de Santa Marta) la “aluna” palabra que describe el mundo espiritual, aquello que no tiene cuerpo sino que sólo está basado en la idea. Aluna para la cosmovisión colombiana es la creadora de todo y por ende es aquella que está por encima de todo, uno de los principales investigadores del tema es Gerardo Reichel Dolmatoff antropólogo y arqueólogo colombo-austriaco quien tiene en su haber una larga lista de estudios relacionados a la cosmovisión antropológica colombiana.

Dentro de los mitos colombianos encontramos una serie de personajes representativos, dos de éstos son:

Bachué: Diosa que protege a la humanidad y las cosechas. Cuenta la historia que ella apareció de entre las aguas junto a un niño de tres años quien era su consorte. Ambos poblaron el mundo e impartieron enseñanzas de convivencia armoniosa entre los hombres. Al terminar su labor y encontrarse ancianos, se convirtieron en serpientes y regresaron a la laguna de Iguaque, lugar de donde habían aparecido.

Mitos Colombianos: Leyendas de Colombia

El hombre caimán: En las costas colombianas, en un lugar llamado El Plato, se celebra anualmente un festival en su honor. Cuenta la leyenda que existió hace mucho tiempo un pescador que gustaba de espiar a las mujeres cuando éstas se iban a bañar al río. Por ello decidió ir donde un brujo a pedirle una pócima que lo convierta en caimán y otra que lo vuelva a su estado natural de hombre. Cuando ya tenía la pócima se fue al río junto a un amigo; sin embargo, cuando ya se había convertido en caimán, al amigo se le cae la pócima que lo volvería a convertir en humano, sólo dos gotitas logran caerle en la cabeza y es por ello que éste tiene cabeza de humano y cuerpo de caimán. Se dice que de vez en vez se le aparece a las mujeres que se están bañando en el río.