Innsbruck es una ciudad del oeste de Austria, capital del estado de Tirol. Está localizada en el valle del Inn, en medio de la cadena montañosa de los Alpes, lo que la hace muy adecuada para la práctica de toda clase de deportes de invierno.

Salto de Bergisel: Trampolin de Esqui en Innsbruck

Con actividad registrada desde el tiempo de los romanos (alrededor del siglo IV y V d.C), Innsbruck fue desde sus inicios un asentamiento de paso que servía de refugio para los viajeros que cruzaban el río Inn. Y, con el correr del tiempo, su posición privilegiada le permitió prosperar y consolidarse como unas de las ciudad alpinas más importantes, albergando muchos atractivos turísticos.

Asimismo, debido a su ubicación, esta ciudad tiene una temperatura promedio anual que oscila entre los 9 y 10 grados centígrados por lo que es perfecta para practicar deportes que requieren de superficies de hielo o nieve tales como el patinaje, el snowbording y el esquí.

Salto de Bergisel: Trampolin de Esqui en Innsbruck

Precisamente para la realización de estos deportes es que en 1925 se levantó el primer trampolín de salto en la ciudad, que fue utilizado en las Olimpiadas de 1964 y 1976 y que incluso contó con la presencia de la antorcha olímpica que fue encendida en esta locación. Más adelante también se construiría la que es considerada, hoy por hoy, la rampa para esquí más moderna del mundo.

El trampolín de salto al que nos referimos se encuentra en la montaña de Bergisel (Bergiselschanze es su nombre alemán) y fue construido en 2001 con las tendencias del momento; una pista de impulso moderna, la torre sobresaliente de la estructura y la cabeza es de acero metálico. Cabe destacar que la arquitecta responsable de su construcción fue Zaha Hadid, reconocida internacionalmente por su trabajo en megaconstrucciones.

Pero además de constituir una de las instalaciones deportivas más importantes de la región, el Salto de Bergisel en Innsbruck también presenta un atractivo turístico fenomenal pues los visitantes pueden subir a la torre para disfrutar de un café tirolés y la vista de 360º que ofrecen los Alpes. Definitivamente un destino muy recomendable.