La historia de Romeo y Julieta se ha convertido en un icono del amor idílico. Todos la conocemos gracias a la adaptación de Shakespeare, pero su origen se remonta a una serie de relatos trágicos de la antigüedad. Sobre su existencia real hay mucho y a la vez poco por decir: si bien se puede comprobar la existencia de tanto la familia de los Montesco como de los Capuleto – ambas, supuestamente, poderosas familia en el Medioevo Italiano –, no hay indicios que demuestren que haya existido dos jóvenes que, por profesar un amor imposible, tienen una muerte trágica. Por supuesto, esto no ha limitado la imaginación de las personas, que consideraron que la trascendencia de la historia debería ser plasmada en lo histórico, en lo real, como un monumento al amor trágico.

La Tumba de Julieta Capuleto en Verona

Existe un lugar en Verona, bellísima ciudad italiana, que se ambienta como el espacio en donde transcurren los hechos de la historia. Cada año este espacio es visitado por miles de turistas que buscan avivar su imaginación. En este espacio se encuentra primero la Casa de los Capuleto, que consiste en una antiquísima casa torre- como las que se acostumbraban a hacer en el Medioevo las familias importantes – que ha sido reacondicionada. En el exterior se puede apreciar el famoso balcón desde donde Julieta divisó a Romeo. En el interior se muestran todo tipo de objetos que se relacionan con la historia de tal forma que la casa funciona como un Museo. La supuesta Casa de los Montesco no ha sido acondicionada porque es de propiedad privada.

La Tumba de Julieta Capuleto en Verona

Por último se encuentra la Tumba de Julieta, situada en el interior del Monasterio de San Francisco di Corso- ahora museo de los frescos –. El monasterio fue construido en el año 1,230, donde tuvo lugar el trágico desenlace del gran drama de los amantes de Verona.

La Tumba de Julieta está ubicada dentro de una celda oscura y lúgubre, entre las tumbas de los monjes; el material es de mármol rojo, que puede representar la sangre derramada. Frío y hosco, el sepulcro está abierto.