Si en su itinerario de viajes está incluido la capital de España, Madrid, no puede dejar de visitar el Parque del Capricho de la Alameda de Osuna, distrito de Barajas, oasis dentro de los muros asfixiantes que pueden llegar a ser, a veces, las grandes ciudades, y tan solo veinticinco minutos del centro en metro.

Parque del Capricho: Parque Madrileño con Influencia Romantica

Este parque, con una extensión de catorce hectáreas, se empezó a construir en 1787 y estuvo listo cincuentaidós años después, en 1839. Su demora se debe en parte a la invasión francesa durante la época napoleónica, pero principalmente por las excentricidades de las que está compuesto. Fue la duquesa doña María Josefina de la Soledad Pimentel, una de las personalidades más distinguidas de la época, mecenas de diversos artistas y toreros, la autora intelectual del Parque del Capricho, quien no viera concluida su obra pues falleció en 1834. Como una manera de dar rienda suelta a su fantasía e imaginación, el Parque del Capricho se fue poblando de estatuas y piletas, de casas, lagunas con cisnes y laberintos de jardines influenciados, estéticamente por la corriente artística del romanticismo. En su construcción participaron diseñadores y escultores alemanes, franceses e italianos. El Parque del Capricho es el único de los grandes parques madrileños con influencia romántica.

Parque del Capricho: Parque Madrileño con Influencia Romantica

Uno de los atractivos del parque es El Paseo de los Duelistas, donde hay una par de esculturas que representan el modo de batirse a muerte en aquellas épocas y La Plaza de los Emperadores, con doce bustos de emperadores romanos que marcaron historia, además de la Exedra, especie de Partenón circular, rodeado de estatuas de leones. Podemos encontrar tres tipos de jardines clásicos: el giardino italiano, el más antiguo de todos; el paisajista inglés, con almendros y encinas; y el parterre francés, de setos especiales y recortados, lo que demuestra las influencias que recibió el parque de otros países de alta cultura. Del Palacio, donde viviera la duquesa, después de las diversas guerras que azotaron a Europa, solo se conversan algunos muros. Lo que sí está intacto es La Ermita, La Casa de la Vieja y el Casino del Baile.