Un huracán es un ciclón tropical o tormenta tropical potente. Se trata de un fenómeno meteorológico extremadamente poderoso que se caracteriza por traer consigo vientos destructivos, lluvias torrenciales, inundaciones y tornados que tienen la capacidad de devastar islas y causar estragos en poblaciones costeras.

Huracán: ¿Qué es?, ¿Cómo se forma?, Causas y Consecuencias

Se denomina huracán cuando los vientos superan los 118 km/h.

Normalmente los huracanes pierden fuerza cuando penetran en tierra.

¿Cómo se forman?

Los huracanes extraen su energía de la condensación de aire húmedo. Cuando el vapor del agua del mar se condensa y se evapora generan una especie de máquina térmica vertical con circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión, un gran sistema de nubes en rotación con fuertes vientos, tormentas y abundante lluvia.

Causas

Algunos factores claves para la formación de huracanes son la temperatura del agua (de al menos 26,5 °C), enfriamiento rápido con la altura que permite la expulsión de calor latente, alta humedad en alturas bajas, distancia al ecuador terrestre y sistema de perturbación atmosférica preexistente.

Estructura del Huracán

El huracán consta de 3 partes: el ojo, la pared del ojo y las bandas de lluvia en espiral.

El ojo es un área de relativa calma en el centro de un huracán que se extiende desde el nivel del mar hasta niveles altos de la atmósfera y está rodeado por una pared de cúmulo-nimbos.

La pared del ojo es una densa pared de cúmulo-nimbos que rodea al ojo y a donde se encuentran fuerzas opuestas: la fuerza del aire y la fuerza centrífuga. Aquí es donde se registran los vientos más intensos.

Las bandas de lluvia en espiral son densas bandas de cúmulo-nimbos que rotan lentamente en espiral en sentido opuesto a las agujas del reloj.

¿Dónde se producen?

Los huracanes son propios de la región Atlántica o el océano Pacífico.

Consecuencias

Los huracanes producen fuertes vientos, marejadas ciclónicas, lluvias torrenciales y actividad de tornados que dan como resultado grandes daños en la zonas costeras a causa de inundaciones y corrimientos de tierra.

Los huracanes dañan y destruyen árboles, vehículos, edificios, puentes, entre otros. También pueden convertir desperdicios en proyectiles voladores, haciendo el exterior muy peligroso.

Otros efectos secundarios de los huracanes son las enfermedades, los cortes de energía y la dificultad de transporte.