Al igual que el resto de Latinoamérica, la gastronomía chilena presenta tanto influencias españolas y aborígenes. Es posible notar tanto el uso de ingredientes provenientes de lo más oriundo de las regiones chilenas en recetas clásicas que llevan ya varios siglos de existencia así también como otros de clara influencia española que fácilmente podrían pasar como versiones locales de recetas europeas. De esta manera ingredientes como las papas, choclos, porotos, maíz y otros de carácter local se mezclan con el trigo, carnes de cerdo y vaca, etc. Además, claro está, de frutas que servían para la realización de postres como la lúcuma, chirimoyas o la frutilla; todo esto conforma las características básicas de la gastronomía chilena.

Entre los platillos más destacados de la cocina chilena encontramos a las tortillas de mariscos, a las machas a la parmesana, a los ceviches de pescado, al Calapurca, al Picante de conejo, a la Plateada con quinua, a la Cazuela marina, al Estofado de cordero a la ostra, el Caldillo de congrio, el Charquicán, las Jaibas rellenas, el pan de pascua, el curanto, los chapaleles, el chiporro, los milcaos, el lloco, el merquén, entre otros.

También encontramos bebidas como el Pajarete, la Cola de mono, la Serena libre, el Ulpo, el licor de oro, el muday y el murtado.