Suave manjar, deleite del paladar. Para muchos los quesos son más que un simple acompañante del pan. En los países de Europa el queso se acompaña de exquisitos vinos que lo resaltan. Las variedades conocidas son tan diversas como sorprendentes.

Se dice de los quesos de Francia, que son los mejores del mundo. De ellos se puede decir existe una variedad interminable. Para muestra unos pequeños botones. ¿Alguno podría imaginar un queso azul?, los franceses sí. De pasta blanca su nombre se debe a las manchas azules que presenta.

Y como no hablar de quesos y de Suiza, con su conocido y reconocido Gruyere, que se produce en el país del mismo nombre, ubicado en una de las áreas de Suiza que pertenece al Canton de Freiburg, el primero para haber alcanzado la confederación en 1481. El queso Gruyere está reservado a los más exquisitos paladares de los conocedores.
Otro que ha ganado fama mundial proviene de la tierra de las pizzas. De Italia se presenta el Parmigiano o más conocido como Parmesano. Este inconfundible queso es semigraso, típico de las provincias de Reggio Emilia, Parma, Bolonia, Mantua y Módena. El proceso de envejecimiento dura de 18 a 36 meses. Para su elaboración se cuenta con dos tipos de ordeña, se deja cuajar y la cocción es a fuego lento.
La tradición lo ha traído hasta nuestra mesa, incluyéndolo en las pastas de manera rayada. Un fenómeno que se vive en Italia es la venta de su más suculento manjar en pequeños pedazos para la degustación directa.