La llegada de los europeos a lo que ellos creían las Indias Occidentales, les trajo más de una sorpresa. La fabulosa cantidad de especies (animales y vegetales) desconocidos por ellos y un mundo gastronómico jamás imaginado hasta entonces. De la semilla de cacao, uno de los bienes más preciados de Aztecas y Mayas, se producía la más exquisita bebida destinada a las castas dominantes.

El oro y el chocolate podrían ser considerados los placeres terrenales por excelencia. Pero ¿Cómo poder disfrutarlos en una misma esencia?, La chocolatería suiza DeLafée creó un chocolate al que le puso el aditivo alimenticio E175, derivado del oro. Un sensual chocolate dorado cuyo placer no le hubiese sido ajeno al propio rey Midas (condenado a convertir en oro todo lo que tocaba).

En América podemos visitar además The Chocolat Museum de Canadá, creada en la antigua fábrica de caramelos Ganong. El Candy American Museum de Pennsylvania en Estados Unidos. Y en México el Museo del Chocolate Nestlé, edificio de diseño futurista inaugurado el año 2007.
Francia parece ser en la actualidad el paraíso del chocolate echo postre gourmet, en este país podemos encontrar los más deliciosos bombones entre una infinidad de manjares espléndidos e inimaginables. Las casas más selectas de estos pequeños de corazón blando son: Le Paradis du Bonbon, el Crok-bonbon y La Maison du Chocolat.
Ya sea en una casa gourmet francesa o en la tienda de la esquina, el chocolate es un placer cautivante que seguirán descubriendo las futuras generaciones.